Superar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) es un viaje arduo, lleno de incertidumbre y agotamiento emocional, donde el apoyo humano y la escucha activa son cruciales. Un equipo de expertos en psicología, psiquiatría y nutrición ha inaugurado un centro en Madrid, denominado ANYRE, con la misión de guiar a los pacientes a través de este "laberinto". Este espacio integral aborda los desafíos del TCA de manera holística, ofreciendo un refugio para la recuperación y el bienestar.
ANYRE es el fruto de la visión compartida de Isabel Campos, dietista-nutricionista, y María Montero, psicóloga clínica, quienes, tras conocerse en un programa de emprendimiento en 2023, unieron fuerzas para materializar un método de tratamiento centrado en el paciente. Su enfoque multidisciplinario reúne a profesionales dedicados a acompañar a los jóvenes en su proceso de sanación, desde la intervención psicológica hasta la educación nutricional y las terapias grupales.
El centro recibe a personas de entre 14 y 25 años en un turno de tarde, que abarca desde la comida hasta la cena, con planes de expandir a un turno matutino. Actualmente, ANYRE tiene capacidad para seis pacientes por turno, con la posibilidad de aumentar a ocho. La mayoría de los pacientes son mujeres, aunque Campos destaca la subrepresentación masculina en el diagnóstico de los TCA. El espacio está diseñado para fomentar la recuperación, con áreas separadas para consultas externas y el hospital de día, que incluye salas de estudio, comedor, cocina y una "sala de crisis" para momentos de ansiedad.
La esencia del tratamiento en ANYRE reside en la intervención psicológica, las terapias grupales y el fomento de la autoestima. Las psicólogas María Montero y Carmen Jiménez Borreguero, junto con el terapeuta ocupacional Raúl Gómez Cabello, trabajan en aspectos como la imagen corporal, las habilidades sociales, la regulación emocional y la construcción de la identidad. La psiquiatra Beatriz Hernández Gajate y la nutricionista Isabel Campos del Portillo complementan este equipo, abordando la salud mental y la educación alimentaria.
El proceso de curación se inicia con un contacto humano y empático, reconociendo la vulnerabilidad de los pacientes. Montero subraya la importancia de escuchar y validar los sentimientos de quienes se acercan en busca de ayuda. Jiménez añade que los pacientes suelen llegar con miedos y reticencias, especialmente ante los posibles cambios corporales. Sin embargo, el objetivo no es un cambio físico específico, sino mejorar el bienestar general y la autoaceptación. La psiquiatra Hernández explica que se realiza una evaluación exhaustiva que considera el estado físico, la comorbilidad psiquiátrica, el riesgo de patologías, la conciencia del problema, el apoyo social y las experiencias previas de tratamiento.
Entre las herramientas terapéuticas clave se encuentran el genograma, que explora las relaciones familiares; la línea de la vida, que permite al paciente reflexionar sobre sus experiencias; y la metáfora del iceberg, que distingue los síntomas visibles del TCA de las causas emocionales y relacionales subyacentes. La medicación, cuando es necesaria para tratar comorbilidades como la ansiedad, se considera una herramienta complementaria, nunca un sustituto del proceso terapéutico, ajustándose según la evolución del paciente.
La educación nutricional es fundamental en ANYRE, enfocándose en la adquisición de hábitos saludables y la recuperación de un estado nutricional óptimo que permita al paciente concentrarse en su tratamiento. La nutricionista Isabel Campos enfatiza que una alimentación atractiva y bien valorada nutricionalmente es un componente vital de la recuperación. El equipo diseña menús semanales y monitorea el peso de los pacientes para asegurar su progreso. Para aquellos momentos de angustia durante las comidas, se dispone de un espacio de calma donde los pacientes pueden gestionar su ansiedad.
El terapeuta ocupacional, Raúl Gómez, se centra en restaurar la autonomía en la vida diaria, la gestión emocional, la resolución de conflictos y, sobre todo, la construcción de la identidad. Utiliza la metáfora de una habitación, donde la comida puede ser el único foco, y el objetivo es ampliar esa visión para explorar otras facetas de la vida como el ocio, el trabajo y las relaciones sociales, empoderando al paciente para encontrar la "llave" hacia su libertad.
La transición hacia el alta médica es un proceso gradual, donde los pacientes aprenden a aplicar lo aprendido en su vida diaria. Los profesionales buscan señales de mejora, como la adaptación a nuevas rutinas, la reducción de la ansiedad social y una mayor motivación. Antes del alta, se les enseña a preparar sus propias comidas y a gestionar situaciones desafiantes fuera del centro. El seguimiento post-alta, a cargo de los equipos de psiquiatría, psicología y nutrición, garantiza un apoyo continuo, incluso con visitas a domicilio para verificar el bienestar del paciente. En definitiva, ANYRE ofrece un espacio seguro para que los jóvenes con TCA se recuperen y reconstruyan sus vidas sin desconectarse de su realidad.